Qué atendemos·Ánimo, ansiedad y bienestar personal
Trauma y estrés postraumático.
Lo que pasó ya terminó, pero el cuerpo y la memoria siguen reaccionando como si no.
Después de un accidente, un asalto o una agresión es normal quedar alterado unos días o unas semanas. Lo mismo pasa tras cualquier situación en la que temiste por tu vida. Cuesta dormir, el recuerdo vuelve sin buscarlo y cualquier ruido sobresalta. En muchas personas eso baja con el tiempo y con el apoyo de los cercanos. Atendemos a adultos, y también a niños y adolescentes: más abajo hay un apartado sobre cómo lo viven ellos.
A veces no baja. El recuerdo regresa en imágenes, en pesadillas o en el cuerpo, como si estuviera pasando otra vez. Evitas lugares, conversaciones o noticias que lo traen. Vives en guardia, o desconectado de lo que antes sentías. El trauma también puede venir de algo que se repitió durante años, como el maltrato en la infancia o en una relación. Nada de esto habla de debilidad. Es la forma en que la memoria guarda algo que la desbordó, y se puede trabajar.
Cuándo conviene consultar
- Ha pasado más de un mes y el recuerdo, las pesadillas o el sobresalto siguen igual de intensos.
- Organizas la vida para no recordar. Cambias de ruta, evitas a ciertas personas o no logras hablar de lo que pasó.
- El sueño se dañó y no se recupera.
- Te sientes lejos de todo, como si miraras tu vida desde afuera o como si ya nada te tocara.
- Para dormir o calmarte estás usando más alcohol, pastillas u otras sustancias.
No hace falta esperar a que pase un mes para pedir ayuda, ni contar todo en la primera cita. Puedes empezar por lo que hoy te resulte posible decir.
Si la violencia sigue ocurriendo, en tu casa o en tu relación, lo primero es tu seguridad, y eso se atiende antes que el recuerdo. Para buscar ayuda, .
Cómo se trabaja
El proceso empieza escuchando, y a tu ritmo. No se te pide contar lo que pasó antes de estar listo, ni con más detalle del que quieras. Primero se busca algo de estabilidad: dormir mejor, tener formas de bajar la activación y saber qué hacer cuando el recuerdo llega.
- EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares). El equipo tiene formación en esta terapia, que figura entre los tratamientos recomendados por la Organización Mundial de la Salud para el estrés postraumático. Mientras traes el recuerdo a la mente, sigues con los ojos un movimiento de lado a lado u otra estimulación alterna, para que pueda recordarse con menos carga.
- Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma. Ayuda a revisar las ideas que dejó lo vivido, como la culpa o la sensación de que ningún lugar es seguro. También ayuda a retomar por pasos lo que dejaste de hacer.
- Regulación del cuerpo. Respiración, anclaje en el presente y otras herramientas para cuando la activación sube.
- Sueño y rutina. Son parte del tratamiento, porque sin descanso todo lo demás cuesta más.
Si las pesadillas, el sueño o el ánimo están muy comprometidos, la psiquiatra del equipo puede valorarte dentro del mismo proceso, en diálogo con quien te acompaña en terapia.
Qué esperar
El estrés postraumático suele responder al tratamiento, también cuando lo vivido ocurrió hace años. Lo que se busca no es olvidar. Se busca que el recuerdo deje de sentirse presente y pase a ser algo que ocurrió y ya terminó.
En algunos momentos del proceso puedes sentirte más removido por unos días. Eso se anticipa, se habla en sesión y se ajusta el ritmo. Cuando el trauma fue repetido o empezó en la infancia, el trabajo suele tomar más tiempo y avanzar por etapas. Poco a poco, muchas personas recuperan el sueño, la confianza en ciertos lugares y las ganas de hacer planes.
Si acompañas a alguien que vivió algo así
No hace falta que le preguntes por los detalles. Ayuda más estar disponible, creerle y no apurarle para que lo supere. Frases como «ya pasó» o «tienes que olvidarlo» suelen dejar a la persona más sola. Respetar lo que hoy evita no significa reforzarlo para siempre: en terapia se aprende a retomarlo por pasos. Ofrecerle compañía para la primera cita es una ayuda concreta. Cuidarte a ti también cuenta, porque acompañar algo así cansa.
En niños y adolescentes
En los niños, lo vivido puede aparecer en el juego, en miedo a separarse de sus adultos o en volver a hábitos de cuando eran más pequeños. En los adolescentes se nota más como irritabilidad, aislamiento o conductas de riesgo. Con ellos el trabajo incluye a la familia, que es quien les da seguridad en el día a día.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que contar lo que pasó con todo detalle?
No. Tú decides qué contar y cuándo. El EMDR no exige describir el recuerdo en voz alta con detalle. El ritmo se acuerda contigo y se revisa en cada sesión.
¿Qué es el EMDR?
Son las siglas en inglés de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. Mientras piensas en un recuerdo, sigues con los ojos un estímulo que va de un lado a otro. El objetivo es que el recuerdo pierda carga y puedas pensar en él con más calma. Antes de usarlo se prepara el terreno y se explica cada paso.
Lo que me pasó no fue tan grave. ¿Puedo consultar?
Sí. Lo que importa es cómo te afectó, sin compararlo con lo que vivieron otros. Si sigue alterando tu sueño, tus relaciones o tu día a día, vale la pena hablarlo.
Pasó hace muchos años. ¿Todavía tiene sentido?
Sí. Muchas personas consultan años después, cuando algo reciente despierta lo que parecía guardado. El trabajo sobre recuerdos antiguos suele dar fruto, aunque pida su propio ritmo.
¿Puedo hacer la terapia en línea?
Sí, desde cualquier lugar de Colombia. En la primera cita se habla de qué modalidad te da más tranquilidad. Si prefieres el consultorio, atendemos en Bogotá y en Cajicá. La sesión cuesta $200.000 y se paga directamente, sin autorización de la EPS.
Dónde y cómo
Presencial en Bogotá y Cajicá, y en línea desde cualquier lugar de Colombia. La consulta es particular: se paga directamente, sin trámite de autorización ni tiempos de espera. La sesión cuesta $200.000 — tarifa publicada, sin sorpresas.