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Terapia de pareja y familia.
Cuando lo que duele ocurre en la relación, trabajamos el patrón sin convertir la sesión en un juicio sobre quién tiene la culpa.
Hay una diferencia que decide todo lo demás: en terapia individual el trabajo es con una persona; aquí el trabajo es con lo que pasa entre ellas. Por eso una pareja puede estar formada por dos personas razonables, que se quieren, y aun así tener una relación que funciona mal. El problema no está en ninguno de los dos — está en la secuencia que arman juntos sin darse cuenta. Si no sabes cuál página es la tuya: terapia de pareja es para revisar la relación entera, comunicación y convivencia para las discusiones que se repiten, e infidelidad para cuando se rompió la confianza.
Cómo se trabaja
El enfoque es sistémico. En la práctica significa que el terapeuta dedica buena parte de la sesión a observar algo que desde adentro no se ve: quién habla primero y quién interrumpe. También en qué momento sube el tono y qué pasa justo antes de que uno se cierre y el otro insista. Esa secuencia se repite con motivos distintos cada semana, y es la que se trabaja.
Hay una regla que se dice en la primera sesión y se sostiene: la consulta no es un tribunal. Nadie va a ganar la sesión. Cuando alguien llega esperando que el terapeuta le dé la razón, lo primero que hay que desmontar es esa expectativa, porque mientras haya un jurado no hay conversación posible.
Qué se trabaja
- La discusión que ya tiene guion. Se identifica el patrón —muy a menudo uno que persigue y otro que se retira— y se interrumpe donde se puede interrumpir, que casi nunca es donde uno cree.
- Hablar de lo que hay debajo. Detrás de la discusión por los platos suele haber algo sobre reconocimiento, sobre carga o sobre soledad. Nombrarlo cambia la conversación entera.
- Confianza herida. Después de una infidelidad o de un secreto, el trabajo tiene etapas y un orden; saltarse el orden es lo que hace que las reconciliaciones rápidas no se sostengan.
- Acuerdos concretos. Dinero, tiempo, familia extensa, crianza, sexualidad. Las parejas discuten mucho por temas que nunca acordaron explícitamente.
- Decidir con claridad. A veces el resultado honesto de un proceso es una separación mejor llevada, y eso también es un buen resultado — sobre todo cuando hay hijos.
Cómo es el proceso
Habitualmente empieza con una sesión conjunta y sigue con una sesión individual con cada uno. Ese espacio individual importa: hay cosas que se dicen a solas y que cambian por completo la lectura del caso. Después se retoma el trabajo conjunto.
En terapia familiar el esquema es parecido pero más flexible: no siempre viene la familia completa ni todas las veces. Es frecuente combinar sesiones con todos, sesiones solo con los adultos y alguna individual, según lo que haga falta ver. Puedes leer más en la ficha de terapia familiar.
El proceso lo lleva siempre la misma persona. En el equipo hay psicólogas clínicas, un psicólogo con formación en neurociencia y una médica psiquiatra. La asignación se hace según lo que la consulta necesita — no según quién tenga el hueco libre.
Cuando en la relación hay violencia física, sexual o económica, la terapia de pareja no es lo indicado. Sentar a las dos personas a negociar cuando una tiene poder sobre la otra puede aumentar el riesgo. Eso se atiende de otra manera y se dice desde la primera sesión. Para buscar ayuda, .
Si uno de los dos no quiere venir
Pasa a menudo, y no es motivo para no empezar. Quien sí quiere puede pedir una primera cita individual para ordenar lo que está viviendo y pensar cómo proponerle la consulta al otro. A veces la otra persona acepta después, cuando entiende que nadie la va a juzgar ni le van a decir quién tiene la culpa.
Qué esperar
Lo primero que suele moverse no es el motivo de consulta sino el clima: bajan el volumen y la frecuencia de las discusiones, y aparecen conversaciones que no terminan mal. Eso ocurre relativamente pronto y es lo que hace posible lo demás, porque sobre una discusión encendida no se puede construir nada.
Conviene decir también lo que no se promete. La terapia de pareja no garantiza que la pareja siga junta, y no debería. El objetivo es que las dos personas puedan decidir con claridad en vez de por inercia o por miedo. Y hace falta que los dos quieran estar ahí — cuando uno viene a que le arreglen al otro, lo que se trabaja primero es eso.
Dónde y cómo
Presencial en Bogotá y Cajicá, y en línea desde cualquier lugar de Colombia. La consulta es particular: se paga directamente, sin trámite de autorización ni tiempos de espera. La sesión cuesta $200.000 — tarifa publicada, sin sorpresas.
La atiende el equipo de terapia de pareja y familia, con formación en mediación de conflictos y en terapia basada en la teoría del apego. Cada perfil está en la página del equipo.
Si no sabes si conviene un espacio individual, de pareja o familiar, puedes comparar los tipos de consulta antes de reservar.
Qué atendemos en pareja y familia
- Terapia de parejaDiscusiones que se repiten, distancia emocional, confianza herida.
- InfidelidadComprender lo ocurrido y decidir con claridad sobre el futuro.
- Comunicación y convivenciaBajar las discusiones impulsivas y volver a entenderse.
- Terapia familiarDinámicas que afectan el funcionamiento de toda la familia.