Qué atendemos·Adultos y adultos mayores
Deterioro cognitivo y memoria.
Cuando la memoria o la organización cambian, una evaluación ayuda a distinguir entre varias causas posibles sin adelantarse a un diagnóstico.
Casi nadie pide esta cita por sí mismo la primera vez. La pide un hijo que notó que su madre repite la misma pregunta. O alguien que lleva meses buscando las palabras en medio de una frase y decidió no seguir haciéndose el que no pasa nada. Y todos llegan con la misma pregunta debajo, la que cuesta decir en voz alta.
Una queja de memoria no equivale por sí sola a una demencia. El sueño, el ánimo, la ansiedad, algunos medicamentos y condiciones médicas también pueden afectar el funcionamiento cognitivo. La valoración ayuda a describir el patrón y a decidir si hace falta complementar con estudio médico.
Qué es esperable con la edad y qué no
La memoria cambia con los años, y ese cambio tiene una forma reconocible. Lo que preocupa no es olvidar, es cómo se olvida.
- Esperable: tardar más en encontrar un nombre y recordarlo después. Entrar a un cuarto y no acordarse a qué se venía. Necesitar anotar más cosas. Distraerse cuando hay varias conversaciones a la vez.
- Conviene revisarlo: repetir la misma pregunta en una conversación corta. Olvidar conversaciones completas, no detalles. Perderse en un trayecto conocido. Dificultad para manejar el dinero o los medicamentos que antes manejaba solo. Cambios de carácter o de juicio que la familia nota antes que la persona.
- Una señal que se pasa por alto: dejar de hacer cosas. Abandonar una actividad de siempre —un juego, la cocina, la contabilidad de la casa— es muchas veces la primera manifestación, y se lee equivocadamente como desgano.
Qué se descarta primero
Antes de hablar de deterioro, hay causas frecuentes y en buena parte reversibles que producen exactamente el mismo cuadro:
- Depresión. En adultos mayores se manifiesta con fallas de memoria y lentitud más que con tristeza. Es la confusión más común y la de mejor desenlace, porque se trata.
- Sueño. Insomnio sostenido o apnea del sueño sin diagnosticar deterioran la atención y la memoria de forma medible.
- Medicamentos. Varios de uso frecuente afectan la cognición, y el efecto se suma cuando se toman varios a la vez.
- Causas médicas. Tiroides, déficit de vitamina B12, problemas metabólicos, consumo de alcohol. Se revisan con el médico tratante, no en consulta psicológica.
- Audición y visión. Oír mal hace que la información no entre; después parece que no se recordó lo que en realidad nunca se escuchó.
Cómo se evalúa
La valoración neuropsicológica mide de forma objetiva cada dominio por separado: memoria episódica, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, habilidades visoespaciales, velocidad. Y compara el resultado con normas de la misma edad y escolaridad. Ese ajuste importa. Sin él, una persona con pocos años de estudio parece deteriorada cuando no lo está. Y una con muchos años de estudio puede tener un deterioro real oculto detrás de un puntaje que sigue viéndose normal.
Lo que se busca no es un puntaje global sino un patrón. Distintas causas dejan huellas distintas, y esa diferencia orienta el diagnóstico y el tratamiento mucho más que una cifra. Cómo se interpretan esos resultados está explicado en cómo se lee un informe neuropsicológico. Se complementa con la entrevista a la persona y a alguien cercano, porque las dos versiones aportan cosas que la otra no tiene. Y con el funcionamiento en la vida diaria — que es lo que separa un deterioro cognitivo leve de una demencia.
El proceso habitual son cuatro sesiones y cuesta $200.000 por sesión, $800.000 en total. Si por la edad o por lo que se esté evaluando hacen falta más, se acuerda antes de empezar. Cada sesión dura 50 minutos, y el informe se entrega la semana siguiente a las pruebas.
Ver cómo es la valoración neuropsicológicaPor qué conviene no esperar
La razón más frecuente para posponer esta consulta es que no habría nada que hacer. No es exacto. Evaluar temprano sirve para cuatro cosas concretas, todas útiles incluso en el peor escenario. La primera, encontrar causas tratables antes de que hagan más daño. La segunda, tener una medida de base con la cual comparar más adelante, que es la única forma de saber si algo está progresando o está estable. La tercera, ajustar entorno, rutinas y manejo de medicamentos mientras la persona todavía puede participar de esas decisiones. Y la cuarta, permitir que decida por sí misma asuntos que después decidirían otros.
Qué esperar
El resultado puede mostrar un rendimiento acorde con la edad, un perfil que conviene seguir en el tiempo o señales que requieren estudio médico. Las recomendaciones dependen del patrón y del contexto: pueden incluir revisar sueño, ánimo, medicamentos y salud general, además de apoyos cognitivos y una revaloración cuando esté indicada.
Lo que no hacemos es dar un diagnóstico neurológico ni pronosticar cuánto tiempo. Eso es competencia médica y depende de estudios que no se hacen aquí. Lo que este informe aporta es la descripción precisa del funcionamiento cognitivo —dónde está conservado, dónde no, y cuánto— que ese estudio necesita para no empezar de cero.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si los olvidos de mi familiar son normales para su edad?
Tardar en encontrar un nombre y recordarlo después suele ser parte de los años. Lo mismo entrar a un cuarto sin saber a qué venía. Conviene revisarlo si repite la misma pregunta en una conversación corta, se pierde en un camino conocido o ya no maneja el dinero o los medicamentos como antes. Dejar una actividad de siempre también es una señal que se pasa por alto.
¿Un problema de memoria quiere decir que es demencia?
No por sí solo. El sueño, el ánimo y la ansiedad también afectan la memoria. Lo mismo pueden hacer algunos medicamentos, oír mal y otras condiciones médicas. La valoración ayuda a describir el patrón y a decidir si hace falta un estudio médico.
¿Vale la pena evaluar si de todas formas no hay nada que hacer?
Sí. Una valoración temprana permite encontrar causas que se pueden tratar y tener una medida de base para comparar más adelante. También da tiempo de ajustar rutinas y medicamentos mientras tu familiar puede participar en esas decisiones, y de que decida por sí mismo lo que después decidirían otros.
¿Ustedes dicen qué tiene y cuánto va a avanzar?
No damos un diagnóstico neurológico ni decimos cómo va a evolucionar. Eso le corresponde al médico, con estudios que no se hacen aquí. La valoración describe con precisión cómo están su memoria, su atención y su lenguaje. Así ese estudio no empieza de cero. Incluye una entrevista con tu familiar y otra con alguien cercano, porque cada uno ve cosas que el otro no.
¿Cuánto cuesta y se puede hacer en línea?
El proceso habitual son cuatro sesiones de $200.000, es decir $800.000 en total. Si hacen falta más, se acuerda antes de empezar. Las pruebas son presenciales en Bogotá o en Cajicá, porque varias usan material físico. La primera entrevista y la entrega del informe pueden ser virtuales, y no necesitas autorización de la EPS.
Dónde y cómo
Presencial en Bogotá y Cajicá. La aplicación de pruebas requiere presencialidad, porque varias se administran con material físico y con observación directa del desempeño. La entrevista inicial y la entrega del informe sí pueden ser virtuales. Consulta particular, sin trámite de autorización.
También atendemos
- DepresiónEn adultos mayores se presenta como fallas de memoria más que como tristeza.
- AnsiedadLa preocupación sostenida ocupa la memoria de trabajo y se siente como olvido.
- Valoración psiquiátricaCuando hay que revisar la medicación o el ánimo dentro del mismo proceso.
- Déficit de atención y autismo en adultosSi la dificultad de atención viene de siempre y no es nueva.