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Psiquiatría.

Valoración médica para comprender síntomas, revisar factores físicos y decidir contigo si la medicación puede aportar.

La psiquiatría aporta lo que la psicología no puede cubrir: la mirada médica sobre lo que está pasando. Un especialista en medicina evalúa qué puede haber de fisiológico, de farmacológico o de orgánico detrás de un síntoma anímico. Y esa pregunta no es menor, porque cuadros de ánimo y de ansiedad muy convincentes tienen a veces un origen que no es psicológico.

La atiende la psiquiatra del equipo, en diálogo con quien lleva la terapia.

Cuándo se sugiere

  • Cuando los síntomas no ceden lo suficiente para trabajar. Bajar la intensidad no es un atajo: es lo que permite que el proceso terapéutico avance.
  • Cuando el cuerpo está muy comprometido. Sueño roto desde hace meses, pérdida de peso, agotamiento que no cede.
  • Para descartar causas médicas. Tiroides, anemia, déficit de vitaminas, dolor crónico, efectos de un medicamento que ya se toma.
  • Para revisar un tratamiento ya iniciado. Si es el indicado, en qué dosis, hasta cuándo y qué hacer con los efectos.
  • Cuando hay ideas de muerte o de hacerse daño. Ahí la valoración deja de ser opcional y se prioriza la cita.

Cómo se trabaja

Lo que distingue esta línea no es la consulta en sí — es que no ocurre aislada. Cuando alguien está en proceso terapéutico y se sugiere una valoración psiquiátrica, la valoración pasa dentro del mismo proceso. La psiquiatra y quien lleva la terapia hablan entre sí, con autorización de la persona. Es lo contrario del recorrido habitual, en el que cada profesional trabaja con la mitad de la información y quien consulta termina haciendo de mensajero.

Y funciona en las dos direcciones. Alguien puede llegar primero a psiquiatría y desde ahí abrir un espacio terapéutico, o al revés. En algunos cuadros de ánimo y ansiedad puede convenir combinar tratamiento médico y psicoterapia. La decisión depende del diagnóstico, la intensidad de los síntomas, los antecedentes y las preferencias de la persona.

Sobre la medicación

La primera cita no termina necesariamente en una receta. Puede concluir en exámenes, en ajustar algo que ya se toma, en trabajar hábitos y sueño, o en que lo que corresponde es proceso terapéutico y control en unas semanas. Cuando sí se propone un medicamento, se explica qué hace, cuánto tarda en notarse, qué efectos puede tener al comienzo y por cuánto tiempo se plantea. Eso incluye la salida, que también se planifica.

El proceso lo lleva siempre la misma persona. En el equipo hay psicólogas clínicas, un psicólogo con formación en neurociencia y una médica psiquiatra. La asignación se hace según lo que la consulta necesita — no según quién tenga el hueco libre.

Qué esperar

Después de la primera cita suele haber un control relativamente pronto para ver cómo respondió el cuerpo, y luego controles más espaciados. El seguimiento es parte del tratamiento y no un extra: la primera decisión se ajusta con lo que se observa después.

Lo que la mayoría de la gente describe al cabo de unas semanas no es sentirse otra persona. Es recuperar cosas concretas — dormir, comer, sostener el día, tener espacio para pensar en algo que no sea el síntoma.

Dónde y cómo

Presencial en Bogotá y Cajicá, y en línea desde cualquier lugar de Colombia. La consulta es particular: se paga directamente, sin trámite de autorización ni tiempos de espera. La consulta cuesta $250.000, en línea o en el consultorio.

Si no estás seguro de que esta sea tu puerta, puedes comparar los tipos de consulta o escribirnos para recibir orientación antes de reservar.

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